martes, 18 de septiembre de 2012

Just Another Birthday

Nineteen finds me and I'm wild-eyed and wide open. I gave myself away to love but backseat promises fade like a mist. I'm screaming at the midnight air,everyone hears me but I don't care.
My heart's clenched just like a fist 'Cause, people, I didn't ask for any of this'. And I'm not fine, I'm not fine

lunes, 17 de septiembre de 2012

Tristeza




Como Jesucristo en la Cruz y el dolor de esos
latigazos asi siento este momento...

lunes, 3 de septiembre de 2012

Llevame donde los hombres necesiten tus palabras



Quiero agradecerte Señor, por todo lo vivido este fin de semana. Por mostrarme que hay muchas otras personas qe también te eligen como ejemplo de vida, qe quieren seguir tu camino. Agradecerte por estar en mi, por darme la alegría de sentirme habitada por Ti siempre. Darte las gracias por cambiar mi vida, por dejarme mirar las cosas con tus ojos, para poder así tener una mirada alegre y optimista de la vida.
Quiero pedirte por todas las personas qe no te han podido encontrar, para qe los ayudes a descubrir lo increíble qe es tu amor. Para qe vean qe la vida sin Ti no tiene sentido, y quieran entonces caminar a tu lado.
Te pido qe me des fuerzas y me ilumines para poder transmitir tu palabra. Para  poder  contar  a  los demás lo hermoso qe es tener tu amor.  Amén.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Señor, quiero ver


Después llegaron a Jericó. Más tarde, salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar:

 
—¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más:

—¡Hijo de David, ten compasión de mí!
 Jesús se detuvo y dijo:
—Llámenlo.
Así que llamaron al ciego.
—¡Ánimo! —le dijeron—. ¡Levántate! Te llama. Él, arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús.
—¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó.
—Rabí, quiero ver —respondió el ciego.
 —Puedes irte —le dijo Jesús— tu fe te ha sanado.
Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.
 Mc 10 46-52