miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sobre el poder de lo femenino


... A la mujer hay que amarla, no comprenderla. Eso es lo primero que hay que comprender. La vida es tan misteriosa que nuestras manos no pueden alcanzar sus cimas, nuestros ojos no pueden observar su misterio más profundo. Comprender cualquier expresión de la existencia es la función de la ciencia, no la de un místico. Yo no soy científico. Para mí, la ciencia misma es un misterio, y ahora los científicos han empezado a darse cuenta de ello. Están abandonando su vieja actitud obstinada y supersticiosa de que un día sabrán todo lo que se puede saber.
Con Albert Einstein, la historia entera de la ciencia ha tomado una ruta muy diferente, porque cuanto más penetró en el núcleo de la materia, más perplejo se fue quedando. Toda la lógica quedó atrás, toda la racionalidad quedó atrás. No puedes dar órdenes a la existencia, porque no sigue tu lógica. La lógica es un producto humano. Llegó un punto en la vida de Albert Einstein en que recuerda que estaba dudando si debía insistir en ser racional… pero eso sería estúpido. Sería humano, pero no inteligente. Incluso si insistes en la lógica, en la racionalidad, la existencia no va a cambiar de acuerdo con tu lógica; tu lógica tiene que cambiar de acuerdo con tu existencia. Y cuando más profundizas, la existencia se vuelve más y más misteriosa. Y llega un punto en el que tienes que abandonar la lógica y racionalidad y simplemente escuchar la naturaleza.
El hombre es un misterio, la mujer es un misterio, todo lo que existe es un misterio, y todos nuestros esfuerzos para comprenderlo van a fracasar.  
La vida no se puede resolver, no se puede comprender. Puedes vivirla, puedes regocijarte en ella, puedes hacerte uno con el misterio, pero la idea de comprender como observador no es posible en lo absoluto.
Yo mismo no comprendo. El mayor misterio para mi soy yo mismo. Pero te puedo dar unas cuantas pistas:
         Un psiquiatra es un tipo que te hace muchas preguntas muy caras que tu esposa te hace gratis.
         La clave de la felicidad: puedes hablar de amor y de ternura y de pasión, pero el verdadero éxtasis es descubrir que no has perdido las llaves después de todo.
         Las mujeres comienzan resistiéndose a las tentativas del hombre y acaban bloqueando su retirada.
         Si quieres que una mujer cambie de idea, muéstrate de acuerdo con ella.
         Si quieres saber lo que realmente piensa una mujer, mírala; no la escuches.

Osho - “El libro de la mujer”

No hay comentarios:

Publicar un comentario