Caminos separados,
visiones opuestas
¿Qué
es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la
voluntad de poder, el poder mismo.
¿Qué
es lo malo? Todo lo que proviene de la
debilidad.
¿Qué
es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder; el sentimiento de
haber superado una resistencia.
Los
débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera proposición de
nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer.
¿Qué
es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacia todos los
fracasados y los débiles: el cristianismo.
El
problema está en el tipo de hombre que se debe educar, que se debe querer como
mayor valor, como más digno de vivir, como más seguro del provenir.
Este
tipo altamente apreciable ha existido, pero por el contrario, fue querido, cultivado,
obtenido, el tipo opuesto: el animal doméstico, el animal de rebaño, aquel
animal enfermo que se llama hombre: el cristiano.
La
humanidad no representa una evolución hacia algo mejor. El progreso no es más
que una idea falsa.
El
cristianismo ha hecho que el hombre se sienta un pecador, como si fuera malo,
cuando en realidad, el hombre no lo es y no ha hecho nada.

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