Nosotros mismos somos incapaces de entender. Es casi imposible que se dé todo como lo queremos. Sabemos que hay un sin fin de situaciones que pueden ayudar a que las cosas no salgan como las planificamos. Es cuestión de cerrar los ojos y mirarnos a nosotros mismos. Pero claro, no es tarea fácil.
Lo único que puedo afirmar es que cuando lo hagan, van a reconocer que el problema de que las cosas no salgan como queremos tiene nombre y apellido: SOLEDAD

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